Tercer día

Se toma un café y unos macarons en la Pâtisserie Amandine y se va al MACMA para admirar el arte orientalista. Se sigue con la temática artística paseando por la vieja residencia de pintores del Jardin Majorelle. Se disfruta de este refugio de bambúes, pájaros cantando y toques azul cobalto y se descubre la cultura bereber en el Musée Berbère de los jardines. Después se come en el Amal Center, con comida casera marroquí.

El viajero pasa la tarde en la Kasbah, perdiéndose por los callejones del mellah (barrio judío) y explorando el pasado judío de la ciudad en la sinagoga de Lazama y el cementerio judío de Miaâra. Entonces se visita la Maison Tiskiwin para ver una exposición etnográfica. Luego se sube a las murallas del palacio Badi para observar las ruinas y escuchar las cigüeñas. Por último se va al Kosybar para disfrutar de una bebida, viendo más cigüeñas desde la azotea.

Al ponerse el sol, se va a cenar al Cafe Clock si hay música en directo o algún acontecimiento cultural; si no, se cena en la azotea de Dar Anika.

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