Información y Consejos de Salud para ir a Tailandia

La calidad de los servicios médicos varía mucho. La mayoría de las ciudades y zonas turísticas de Tailandia ofrecen una atención médica correcta, incluso excelente. Sin embargo, viajar a zonas rurales puede comportar ciertos riesgos.

Los viajeros suelen preocuparse por si contraerán enfermedades contagiosas tropicales, pero este tipo de infecciones son mucho menos habituales que las complicaciones de problemas de salud preexistentes (como las cardiopatías) o los accidentes, sobre todo de tráfico. También son comunes las infecciones respiratorias, la diarrea y el dengue. Por suerte, la mayoría de las afecciones se pueden prevenir o tratar.

Los consejos de Lonely Planet son orientativos y nunca sustituyen los de un especialista.

Antes de partir

Conviene llevar los medicamentos en su envase original, con una carta del médico, fechada y firmada, en la que se describa el estado de salud del paciente, su medicación y si necesita accesorios, como jeringas y agujas. Es conveniente que los que padezcan alguna enfermedad cardiovascular lleven copia de un electrocardiograma.

Si se toma algún medicamento, se recomienda llevar el doble de lo que se necesitaría. En Tailandia se consiguen muchos medicamentos sin receta, pero podría ser difícil encontrar justo el que se necesita.

Contactar con el Ministerio de Asuntos Exteriores o un órgano equivalente del país de origen antes de partir es una precaución útil en el caso de desastres naturales.

Seguro

Aunque se esté sano y en forma, no hay que viajar nunca sin un seguro médico, pues siempre puede sufrir un accidente. Quizá se requiera una cobertura adicional para actividades de aventura tales como la escalada en roca o el submarinismo, e incluso para montar en motocicleta. Si la póliza no cubre los gastos médicos en el extranjero, habría que contratar un seguro específico de viajes. La mayoría de los hospitales piden una garantía de pago (del interesado o de su aseguradora). Antes de partir, hay que informarse de cómo se realizan los pagos y conservar toda la documentación (informes médicos, facturas, etc.), para posibles reclamaciones.

Vacunas recomendadas

Hay que preparar el programa de vacunaciones de seis a ocho semanas antes del viaje, en un centro de medicina tropical.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (www.cdc.gov/spanish) poseen un departamento sobre viajes y vacunas. La única exigida por las normas internacionales es la de la fiebre amarilla. Solo se pedirá la prueba de su aplicación si se ha visitado un país situado en la zona de fiebre amarilla seis días antes de entrar en Tailandia. Se recomienda averiguar si es necesaria desde Sudamérica.

Botiquín

La mayoría de los siguientes productos se pueden encontrar en Tailandia.

  • Crema fungicida (p. ej., Clotrimazol).
  • Pomada antibacteriana (p. ej., mupirocina).
  • Antibiótico para infecciones cutáneas (p. ej., amoxicilina/ácido clavulánico o cefalexina).
  • Antibióticos para la diarrea, como norfloxacina, ciprofloxacina o azitromicina para la diarrea bacteriana; para la giardiasis o la disentería amebiana, el tinidazol.
  • Antihistamínicos (p. ej., la cetrizina para el día y la prometazina para la noche). Hay muchos.
  • Antiséptico (p. ej., Betadine).
  • Antiespasmódico para calambres estomacales (p. ej., Buscapina).
  • Anticonceptivos.
  • Descongestivo.
  • Repelente de insectos con DEET.
  • Solución oral rehidratante para la diarrea (p. ej., Sueroral), una medida de choque para la diarrea (p. ej., loperamida) y una medicación contra las náuseas.
  • Artículos de primeros auxilios, como tijeras, tiritas, vendas elásticas, gasas, termómetro (no de mercurio), agujas estériles y jeringas (con una carta del médico), imperdibles y pinzas
  • Gel desinfectante de manos (con alcohol) o toallitas humedecidas con alcohol.
  • Ibuprofeno u otros antiinflamatorios.
  • Pastillas o sobres para la indigestión (p. ej., Almax).
  • Laxantes (p. ej., Plantaben).
  • Remedio contra la migraña (en caso de sufrirla).
  • Paracetamol.
  • Piretrina para impregnar la ropa y las mosquiteras.
  • Crema de esteroides para las irritaciones alérgicas o picores (p. ej., hidrocortisona al 1 o 2%).
  • Protección solar, sombrero y gafas de sol.
  • Pastillas para la garganta.
  • Tratamiento de aftas vaginales (p. ej., óvulos de clotrimazol o comprimidos de fluconazol).
  • Tratamiento para las infecciones de orina (si se es propenso).

Durante el trayecto

Trombosis venosa profunda (TVP)

Se produce cuando aparecen coágulos de sangre en las piernas durante los viajes largos (p. ej., en los vuelos), debido sobre todo a la inmovilidad prolongada. Cuanto más largo sea el viaje, mayor es el riesgo. Aunque casi todos los coágulos se reabsorben sin problemas, algunos se pueden romper y llegar vía los vasos sanguíneos hasta los pulmones, donde podrían causar complicaciones.

Habitualmente, los principales síntomas son hinchazón o dolor en los pies, tobillos o pantorrillas, y no siempre de un solo lado. Cuando un coágulo llega hasta los pulmones, puede provocar dolores de pecho y dificultades respiratorias. De sufrir alguno de estos síntomas, hay que pedir inmediatamente auxilio.

Para evitar el desarrollo de la TVP en vuelos largos, hay que dar pequeños paseos por la cabina, ejercitar la compresión en los músculos de las piernas mientras se está sentado y beber abundantes líquidos sin alcohol. Los ya propensos deberían hablar con un médico.

Desfase horario y mareo

El desfase horario es habitual cuando se atraviesan en avión más de cinco husos horarios. Los síntomas son insomnio, fatiga, malestar o náuseas. Para contrarrestarlo, hay que hidratarse bien (no alcohol) y tomar comidas ligeras. Al llegar al destino, es importante exponerse un buen rato al aire libre, en contacto con la luz natural, y adaptarse al horario local cuanto antes. A algunas personas les ayuda la melatonina.

Los antihistamínicos sedantes, como el dimenhidrinato (Biodramina) o la proclorperazina, son normalmente el primer recurso para tratar el mareo cinético. Su principal efecto secundario es la somnolencia. Una alternativa natural es el jengibre. Los parches de escopolamina se consideran el método preventivo más eficaz.

En Tailandia

Asistencia médica y costes

Bangkok está considerado un centro de excelencia médica en el sureste asiático. Los hospitales privados son más caros, pero también mejores. En general, la atención médica en Tailandia es más económica que en la mayoría de los países occidentales.

Enfermedades infecciosas

Dengue

Esta enfermedad transmitida por mosquitos cada vez es más problemática en Tailandia, sobre todo en las ciudades. Al no existir vacuna, lo único que cabe hacer es prevenir las picaduras. El mosquito portador pica de día, por lo que hay que protegerse a todas horas. Algunos de sus síntomas son fiebre alta, fuertes dolores de cabeza (sobre todo detrás de los ojos), náuseas y dolor en articulaciones y huesos (antiguamente se conocía como “fiebre rompehuesos”). Algunas personas desarrollan un sarpullido (a veces muy irritante) y diarrea. Chiang Mai y las islas del sur son también zonas de riesgo alto. No hay un tratamiento específico, solo descanso y paracetamol; evítense las aspirinas o el ibuprofeno, que solo aumentarán el riesgo de hemorragia. Un médico debe establecer su diagnóstico y seguimiento.

Puede poner en peligro la vida si el dengue deriva en fiebre hemorrágica, pero esto no suele pasar entre los turistas; el riesgo es mayor si ya se ha estado infectado antes o si se trata de un serotipo diferente.

Enfermedades de transmisión sexual

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más comunes en Tailandia son herpes, verrugas, sífilis, gonorrea y clamidias. Los preservativos solo previenen las dos últimas. Es frecuente que las personas portadoras de estas enfermedades no experimenten ningún síntoma o infección. Si después de tener relaciones sexuales surge un sarpullido, o salen bultos o se sienten molestias al orinar hay que ir al médico inmediatamente. Si se ha mantenido relaciones sexuales se recomienda hacerse una prueba de ETS al volver a casa.

Fiebre tifoidea

Esta infección bacteriológica seria se transmite a través de la comida y el agua. Produce fiebre alta y progresiva, dolores de cabeza intensos y, a veces, tos seca y dolores de estómago. Se diagnostica mediante un análisis de sangre y se trata con antibióticos. Deberían vacunarse todos aquellos que vayan a pasar más de una semana en Tailandia o que piensen visitar zonas rurales. Dado que la vacuna no es totalmente eficaz, siempre se ha de ir con cuidado con lo que se come y se bebe.

Gripe

Presente en el trópico todo el año, sus síntomas incluyen fiebre, dolores musculares, moqueo constante, tos e irritación de garganta. Muy contagiosa, la gripe se puede prevenir con una vacuna. No hay tratamiento específico, solo descanso y paracetamol. Complicaciones como bronquitis o infección del oído medio podrían precisar la administración de antibióticos.

Hepatitis A

Es un riesgo en todo el país menos en Bangkok. Este virus transmitido por la comida y el agua daña el hígado, provocando ictericia (color amarillo de piel y ojos), náuseas y flojera. No existe tratamiento específico. Solo en casos muy raros puede ser mortal para mayores de 40 años. Se recomienda vacunarse.

Hepatitis B

Se contagia por los fluidos corporales y es la única enfermedad de transmisión sexual (ETS) que se puede prevenir con la vacunación. En algunas zonas de Tailandia hasta el 20% de la población es portadora de hepatitis B, muchas veces sin saberlo. A largo plazo puede derivar en cáncer de hígado, cirrosis y la muerte.

Larva ‘migrans’ cutánea

Esta enfermedad, causada por la uncinaria perruna (también en gatos), es especialmente común en las playas de Tailandia. El sarpullido empieza como una pequeña protuberancia y después, poco a poco, se extiende como una línea sinuosa. Pica muchísimo, sobre todo de noche. Se cura fácilmente con medicación y no debe cortarse ni congelarse.

Leptospirosis

Se contrae por la exposición al agua dulce contaminada, muchas veces después de practicar rafting o barranquismo. Los primeros síntomas son parecidos a los de la gripe, e incluyen dolor de cabeza y fiebre. Puede acarrear desde una molestia ligera hasta la muerte. Solo se diagnostica con un análisis de sangre.

Malaria

Existe mucha desinformación al respecto. La malaria la provoca un parásito transmitido por la picadura de un mosquito infectado. El síntoma más significativo es la fiebre, pero también puede presentarse dolor de cabeza, diarrea, tos o escalofríos, los mismos síntomas que en muchas otras infecciones. Solo se puede diagnosticar mediante un análisis de sangre.

En casi todas las zonas visitadas por los turistas, sobre todo ciudades y centros turísticos, hay poco o ningún riesgo de contraer malaria; además, los posibles efectos secundarios del tratamiento preventivo pueden ser peores que el riesgo de padecerla. Si se van a visitar zonas rurales de alto riesgo, cosa improbable en Tailandia, un médico aconsejará la medicación adecuada y la dosis correcta.

Rabia

Esta enfermedad, que puede provocar la muerte si no se trata bien, se transmite por la mordedura o el contacto con la saliva de un animal afectado, normalmente perros o monos. Hay que ir al médico inmediatamente después de haber sido mordido para empezar con el tratamiento. La mordedura de cualquier animal debe lavarse con agua y jabón y después aplicar un antiséptico con base de yodo, y si no se está vacunado, tomar immunoglobulina lo antes posible, seguido de cinco inyecciones de la vacuna en los 28 días posteriores. Los ya vacunados necesitarán solo dos inyecciones de recuerdo en un intervalo de tres días.

Sarampión

Esta infección vírica, altamente contagiosa, se transmite por la tos y los estornudos. Casi todos los nacidos antes de 1966 están inmunizados ya que pasaron la enfermedad de pequeños. El sarampión empieza con fiebre alta y un sarpullido muy fuerte, y se puede complicar y derivar en neumonía o daño cerebral. No hay un tratamiento específico. Hay que asegurarse que se está vacunado.

VIH

Es una de las mayores causas de mortandad entre menores de 50 años en Tailandia. Hay que mantener relaciones sexuales seguras y evitar hacerse tatuajes o usar jeringas no estériles.

Diarrea

Es el trastorno más frecuente entre los viajeros. En más del 80% de los casos está originada por bacterias y el afectado responde rápidamente al tratamiento con antibióticos.

La diarrea típica del viajero se caracteriza por más de tres evacuaciones líquidas en 24 h, y al menos uno de los siguientes síntomas: fiebre, calambres, náuseas o malestar general.

El tratamiento consiste en una buena hidratación: las soluciones hidratantes ayudan mucho. También se puede tomar algún antibiótico para acabar con la bacteria más rápido. Si no se reacciona a los antibióticos, hay que acudir al médico.

La loperamida solo sirve para frenar los síntomas. Puede resultar útil, p. ej., si se tiene que hacer un largo trayecto en autobús, pero no se debe tomar si se tiene fiebre o si aparece sangre en las deposiciones.

La giardia lamblia es un parásito bastante común en los viajeros. Los síntomas son: náuseas, hinchazón, gases, fatiga y diarrea intermitente. Los eructos malolientes suelen atribuirse a la giardiasis. Si no se trata, el parásito acaba por desaparecer, aunque puede tardar meses.

La disentería por amebas es muy infrecuente en viajeros, pero quizá algún laboratorio poco fiable la diagnostique por error. Los síntomas son parecidos a los de la diarrea bacteriana. Es muy importante acudir a un médico de confianza si aparece sangre en las heces. El tratamiento está compuesto de dos medicamentos: uno para matar el parásito en el intestino y otro para acabar con el quiste. Si no se trata pueden surgir complicaciones como abscesos del hígado o del intestino.

Riesgos específicos

Calor

La mayoría de la gente necesita dos semanas para adaptarse a las condiciones climáticas del país. Para prevenir la hinchazón de pies y tobillos, o los calambres musculares causados por una sudoración excesiva, hay que evitar la deshidratación y la actividad excesiva en las horas más calurosas.

El golpe de calor es una indisposición grave y requiere tratamiento médico inmediato. Los síntomas aparecen de pronto e incluyen debilidad, náuseas, temperatura corporal superior a los 41°C, mareos, confusión, pérdida de coordinación, ataques y, en ocasiones, colapso y pérdida de conciencia.

Comida

Comer en restaurantes es el primer factor de riesgo para contraer la diarrea del viajero. Para evitarla, hay que ingerir solo alimentos recién preparados y no probar nada que haya estado expuesto mucho tiempo a la intemperie, además de pelar todas las frutas y consumir las verduras cocidas. Lo mejor es acudir a restaurantes muy concurridos, pues eso es señal de una rápida rotación de productos.

Insolación

Puede producirse rápidamente, incluso en días nublados. Se previene con cremas con filtro solar (mín. factor 30) aplicadas nuevamente tras salir del agua. También ayuda llevar sombrero y gafas de sol. Una vez quemado, lo mejor es aplicarse paños fríos húmedos, tomar algo para aliviar el dolor (aplicar dos veces al día una crema con un 1% de hidrocortisona ayuda) y no volver a exponerse al sol hasta que se esté totalmente recuperado.

Mordeduras y picaduras de insectos

Las picaduras de chinches pueden resultar muy irritantes. Habitan en las grietas de los muebles y de las paredes y actúan de noche. El picor se puede contrarrestar con un antihistamínico.

Las garrapatas se pegan mientras se camina por el campo. Se suelen encontrar detrás de las orejas, en la barriga y en las axilas. Si en la picadura o en otro lugar del cuerpo aparece una erupción o surgen síntomas como fiebre o dolor muscular, hay que ir al médico. La doxiciclina previene todas las enfermedades transmitidas por estos animales.

En las zonas de selva tropical hay sanguijuelas. Aunque no transmiten enfermedades, el dolor de su picadura puede durar semanas y la herida, infectarse fácilmente. Se recomienda aplicar un antiséptico a base de yodo en las zonas afectadas.

Las picaduras de avispas y abejas solo son peligrosas para los alérgicos a estos insectos, en cuyo caso se debería llevar una inyección de adrenalina como medida de emergencia. Para los demás, el dolor es la única molestia y es conveniente aplicar hielo en la zona afectada y tomar algo contra el mismo.

Parásitos

Hay muchos que son comunes entre los tailandeses, pero muy raros entre los viajeros. Ir siempre calzado y no tomar comida cruda, sobre todo pescado, cerdo y verduras, evita las infecciones parasitarias.

Problemas cutáneos

El sarpullido por calor es una erupción cutánea frecuente en los trópicos, provocada por la obstrucción de las glándulas sudoríparas. Se trata con duchas frías y la aplicación de polvos talco.

Hay dos erupciones fúngicas que pueden afectar al viajero. La primera se da en ingles, axilas y entre los dedos de los pies. Empieza como una mancha roja que se extiende lentamente y suele picar. El tratamiento incluye mantener la piel seca, evitar las rozaduras y aplicar crema antimicótica. La segunda es la tiña versicolor, que provoca pequeñas manchas claras, sobre todo en la espalda, pecho y hombros. Hay que consultar a un médico.

Los cortes y arañazos (p. ej., con el coral) se infectan con facilidad en climas húmedos. Hay que limpiar inmediatamente las heridas con agua limpia y aplicar un antiséptico. Si aparecen signos de infección, acúdase al médico.

Serpientes

Aunque no es frecuente que muerdan al viajero, en Tailandia hay más de 85 especies de serpientes venenosas. Quienes se adentren en su hábitat deben llevar botas y pantalones largos.

La Cruz Roja tailandesa elabora antídotos para muchas de ellas.

Viajar con niños

Tailandia es un país relativamente seguro para los niños. Antes de partir conviene consultar con un especialista en medicina tropical para asegurarse de que los pequeños pueden viajar. El botiquín infantil debería incluir medicamentos líquidos para aquellos que no puedan ingerir pastillas. La azitromicina pediátrica es ideal para tratar la diarrea bacteriana, así como infecciones de oído, pulmones y garganta.

Una buena fuente de información es el libro Travel with Children, de Lonely Planet, y para de estancias largas, también Your Child’s Health Abroad, de Jane Wilson-Howarth.

Salud de la mujer

Las embarazadas deberían hablar con su médico antes de partir. El mejor momento para viajar es durante el segundo trimestre de gestación, etapa de bajo riesgo. Hay que evitar las zonas rurales con deficiencias de transporte y asistencia médica. Conviene comprobar que el seguro de viaje cubre todo lo relacionado con el embarazo, incluido el parto prematuro.

La malaria es una enfermedad de alto riesgo durante el embarazo. Las embarazadas no deben viajar a zonas con malaria resistente a la cloroquina. Ninguno de los medicamentos más efectivos contra esta enfermedad es totalmente seguro durante la gestación.

La diarrea puede provocar deshidratación y, en consecuencia, falta de riego sanguíneo en la placenta. La azitromicina se considera uno de los antidiarreicos más seguros durante el embarazo.

En las áreas urbanas es fácil conseguir productos sanitarios (anticonceptivos incl.). El calor, la humedad y los antibióticos pueden provocar candidiasis, que se trata con cremas antifúngicas y clotrimazol; una alternativa eficaz es tomar un único comprimido de fluconazol (Diflucan). Las infecciones del tracto urinario pueden ser provocadas por la deshidratación o por los largos viajes en autobús donde no es posible parar para ir al lavabo; se recomienda llevar antibióticos apropiados.

Seguro de viaje

Es buena idea suscribir un seguro que cubra al viajero ante posibles robos, pérdidas y problemas de salud. Algunos ofrecen mayor cobertura médica que otros. Existe una gran variedad de pólizas, por lo que siempre hay que leer la letra pequeña y es recomendable que incluyan la asistencia en ambulancia y la repatriación (vuelo) de emergencia.

Algunas pólizas excluyen la práctica de actividades peligrosas como el submarinismo, el motociclismo e incluso el senderismo. Otras no aceptan los carnés para motocicletas adquiridos en el país de destino. Por otro lado, quizá se prefiera un seguro que se haga cargo directamente de los gastos médicos u hospitalarios a tener que adelantar los pagos y solicitar su reembolso después. Siempre hay que conservar toda la documentación y facturas, por si hubiera que reclamar.

Informarse es importante

Antes y durante el viaje recomendamos que cualquier información relacionada con seguridad, salud, trámites administrativos como la expedición de visados, etc. sea verificada con el Ministerio de Asuntos Exteriores del país del viajero.

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