Montañas del interior

Las montañas de Madeira se alzan desde el nivel del mar hasta más de 1800 m en solo 12 km: es aquí donde reina la famosa verticalidad de la isla. Las afiladas cimas de basalto, los valles bajos y las gargantas sin fondo son un terreno de aventuras en el verdadero sentido de esas palabras. También aquí se encuentran las mejores rutas por levadas y senderos de larga distancia de Madeira.

Lo mejor en un día

Para recorrer el interior montañoso de Madeira, se necesitan un coche y un día largo. La primera parada es la cima del Pico do Arieiro, donde ver amanecer y disfrutar de unas vistas alucinantes. Luego se retrocede y se gira a la izquierda en Poiso hacia Ribeiro Frio, para tomar un café y ver el espectáculo de la granja de truchas.

Hay que volver a Monte y seguir hacia Curral das Freiras. Tras admirar la asombrosa ubicación del pueblo, se puede almorzar una especialidad local a base de castañas en el Vale das Freiras. A media tarde, hay que retroceder otra vez hasta Santo António para continuar a Ribeira Brava y al valle central. El punto más alto del valle es Encumeada, inicio de varios senderos de larga distancia.

Desde Encumeada, se sube al Paúl da Serra, una inquietante meseta poco turística. A Funchal se llegará a cenar en menos de una hora.

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