Segundo día

El día empieza explorando la alucinante riqueza vegetal de los Jardins Botânicos da Madeira, a un paseo en autobús del centro de Funchal. La cafetería es genial para almorzar con vistas a Funchal y a la bahía.

Tras digerir la comida y las vistas, hay que bajar a Praça do Município, la plaza más bonita de Funchal, donde admirar la arquitectura de basalto mientras se espera a que el Museu de Arte Sacra abra después de la pausa para el almuerzo. Una vez contemplada la impagable colección de maestros flamencos, cerca esperan las piezas de arte más extravagantes de la intrigante Casa Museu Frederico de Freitas.

Algunos de los mejores restaurantes están en Zona Velha. Si se busca auténtica comida de Madeira en los callejones de Funchal, se recomienda el Venda da Donna Maria. Para comer marisco entre ricos y famosos, está el Gavião Novo. Tras la cena, se aconsejan unos ponchas (alcohol de caña de azúcar) en el Mercearia da Poncha o unos cócteles en el Barreirinha Cafe.

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